viernes, octubre 14, 2005

Oda al Onanista Mental (o Lógico Ilógico)

El mecanismo mental que lleva a tantos a claudicar ante poderes mágicos y quienes los representan ha tomado forma, en innumerables ocasiones, en el culto al mago de las palabras y al mago de las ciencias.

Durante mucho tiempo gente como Exmith ha disfrutado de una ascendencia sobre los demás que le otorgaba un poder enorme.

Esta, heredada de los viejos sacerdotes, tenía su fundamento en la aparente capacidad de este tipo de personajes para dar grandes respuestas a todos los asuntos. La religión se hace ciencia o la ciencia religión.

No hay tema sobre el que el gran sabio no pueda decir una palabra. Y en casi todos su palabra – es la última.

La autoridad que les confieren su retórica elegante y sus conocimientos en asuntos arcanos y sumamente intrincados hace de ellos semidioses que subyugan a sus acríticos creyentes con la mística de su sabiduría.

Si además el maestro niega serlo y declara solemnemente su humildad, su limitación y su ignorancia, sus acólitos quedan aún más subyugados por sus virtudes morales y ya no quieren escuchar a nadie más.

Se dicen, cuchicheando entre ellos: “Si el gran hombre dice no poder es que nadie puede”. Nulla Potestas Nisia Deo.

Pero la humanidad puede muy bien, si quiere, prescindir de esos grandes gurús, pues el conocimiento está disperso.

Cada uno, en sus circunstancias, es el mejor conocedor de lo que puede y debe hacer. Ningún gran sabio le puede guiar, por muy bien dichas que estén las palabras que nos dirija o por muy grande que sea el conocimiento que en su limitada parcela de realidad y con sus limitadas capacidades haya podido llegar a adquirir.

El planificador va muriendo, pero en su último estertor pretende aún convencernos de que, pese a todos sus fracasos, él es el mejor y sus variadas recetas las que, aplicadas, producirán las más sabrosas comidas que la humanidad necia pueda llevarse a la boca.

El monstruo socialista se disfraza, ahora que la caída del muro ha mostrado la realidad desnuda del socialismo, de gran demócrata, de hombre dialogante y “liberal” (en una acepción del término harto dudosa), y de enemigo de los “simplificadores” que osan decir que sobra él y sobra su Estado (prolongación artificial de su desmedido afán de trastocarlo y cambiarlo todo).

El monstruo socialista sigue inmerso en un sueño, en un sueño profundo, en el sueño de los “justos sociales”, quizá en el sueño eterno. No quiere que le despierten de ese sueño que lo es también de la Razón, de la Razón con mayúsculas, de la Razón Pura, de la Razón –de Estado, que es nuestra pesadilla.

Es camaleónico porque los tiempos no le son favorables. Antes podía pavonearse, sacar su gran cola de colores y lucirse ante todos, orgullosa y vanidosamente. También podía dar rienda suelta a su furia echando a los discrepantes a los leones, proclamando que padecían alguna superstición enfermiza.

Pero hoy solo le queda cambiar de color, ocultarse entre el ramaje, y no mostrar bajo ningún concepto su verdadera naturaleza política, salvo en andanadas disimuladas y dispersas (cual lanzamiento de lengua camaleónico) pretendidamente no políticas, sino morales.

La gente corriente duda, aún, entre creer / obedecer las “consignas” de estos grandes evocadores de sueños y mirar hacia delante y alrededor con sus propios ojos, juzgando precaria pero independientemente.

Este prohombre dotando de ingentes cualidades no puede estarse quieto, cosa que en él, profesional del parloteo, sería permanecer callado. Necesita urgentemente refutar a quienes ya no creen en él, mostrar su bajeza intelectual y moral. Para ello hace uso de toda su batería de argucias dialécticas y conocimientos científicos, impermeable al desaliento, pues sabe que aún hay oídos que la cera de Ulises no tapó, y a través de los cuales puede pasar su suave canto de sirena de camino a cerebros binarios ansiosos por su constitución de melodías utópicas.

Los que le escuchan no saben que en su utopía, en esa isla en ninguna parte, que él incluso no reconoce ya como final de sus especulaciones, no hay nada, excepto el monopolio de los medios de producción, vida y prosperidad en manos de una elite privilegiada y asesina.

La música conmueve al alma y el mecanismo de claudicación se activa: pronto el cruel e indiferente aparato Estatal estará en marcha, moviendo masas anónimas e impersonales para aplastar a los individuos de carne y hueso, organizándolo todo en aras de un bien moral superior que se cree común, guiado por una verdad alcanzada por la Razón, que tomará forma en un comité de expertos, en un grupo de charlatanes complacientes de alto nivel, que manejarán hábilmente la ciencia de la palabra y algunas palabras de ciencia.

Nada nuevo bajo el sol.

Pero la libertad volverá cuando se descubra –como siempre tarde, muy tarde- el fraude. La tragedia humana, demasiado humana se habrá desarrollado en tres actos.

Porque la libertad siempre vuelve en su eterno retorno.

Llevo una semana disputando inútilmente con un inútil que se cree factotum.

Ante los “conocimientos autoevidentes que nadie puede discutir sin autocontradecirse” tiene el siempre la pistola de su polilogismo cargada de “hipótesis”. Todo muy posmoderno, pero sumamente tedioso para sus oponentes.

Ay, la tenaz realidad nos acecha, siendo implacable juez de nuestros más nimios errores de concepto o acción. Es celosa, la realidad, y no perdona a quien le es infiel. No puede ser soslayada, no puede ser en modo alguno eludida con bellas poesías político – morales o con construcciones teóricas puras.

La realidad es una madre omnipotente de cuya leche dependemos para nuestra supervivencia.

De nada nos servirá decir que la “leche” no lo es todo, que hay cosas de otro orden superior que exigen nuestra atención de lactantes. ¡Vana y pedante retórica!.

Exmith pretende liberarnos de nuestros liberadores para ponerse él en su lugar, y ocupar el puesto que siempre le ha estado reservado por su preeminencia cultural – moral. Poco importa si al tomar las riendas nos esclaviza. No era su intención.

Nos dice, él, que la leche mana sola de la realidad, que no hay que succionar. Pero como no hay quien se lo crea, sobre todo cuando el hambre aprieta, lo dice con mil subterfugios y rodeos del lenguaje.

Parece que vivimos en la sociedad opulenta Galbraithiana, y que ya solo nos queda redistribuir para ser todos felices. Pero la realidad dice que sin succión no hay leche, ni por tanto crecimiento y desarrollo.

Todo esto que digo de Exmith no es más que un inmenso “hombre de paja”. Porque Exmith, ay Exmith, no es más que un –espantapájaros.

Pero los pájaros han evolucionado y ya no se dejan engañar por él. Ahora vuelan y se posan libremente donde les place, en busca de su alimento, y no se asustan ni huyen de lo que antes les parecía una imponente presencia.

¡Total! ¡Si es todo de paja!. Puede que hasta le saquemos una pajita con el pico....¿a ver? ¿A ver?....¡uy, se está vaciando!....¡Otra!..¡otra más!....¡uy, pero si está vacío! - ¡No hay nada dentro!.

Era solo – un pellejo relleno....¡Sujeto a una viga!.

¡Pobre! ¡Pobre! Ahora da hasta pena. ¡Y pensar que en un tiempo nos asustó e incluso no admiró, tan erguido y voluminoso lo veíamos!.

No debimos atacar ad hominem, no debimos sacar las pajitas. ¡Era tan encantador cuando aún era algo!....¡Parecía alguien!.

Parecía, ciertamente, que hacía falta mucho más que sacar pajitas, mucho más que atacar ad hominem. Pero era –una ilusión.

¿Volveremos a padecerla con algún nuevo invento del divino campesino?. Seguramente. ¡Estemos pues alerta!.

En fin, Exmith, que creo que eres un pedante y un coñazo (creo, creo, soy subjetivo).

Y no por autoridad sino por libertad te lo digo.

Y no por autoridad sino por libertad no pienso prestarte a partir de este momento más atención que la que merece un payaso, esto es, prestándotela como suministrador de alegres y placenteras risotadas. Porque, francamente ¿Cómo podría yo tomarte en serio?. Como los payasos eres un tipo triste entre bastidores, pero tus tropiezos y gansadas en el escenario del circo son graciosos.

Dedica a partir de ahora tus “debates democráticos entre iguales” –a tus iguales, adláteres en la farsa neosocialista.

Yo me voy volando hacia arriba.....

Como decía el Zaratustra de Nietzsche “cuanto más alto vuelo más pequeño me ven”.

¿Pero es que acaso – me ven?

21 comentarios:

Luis Fernando Areán dijo...

Retórica hueca. Es lo único que puedes ofrecer, Filomtriups. Retórica hueca. Caracterizaciones que tú mismo has aceptado como subjetivas aunque intentes venderlas, a través de tu prosa florida, sentenciosa y bastante cursi --pemíteme que te lo diga-- como verdades incuestionables.

Me llama arrogante el palomito, pero él se compara con Nietzsche. Para descojonarse. Me excluye del debate, pero no es autoritario. Se va volando, pero sin alas, cual Coyote en persecución de Correcaminos. Menuda hostia se ha dado.

Ja, ja, ja, ja.

P.D. Esperaba algo más de ti, Filo. De verdad que eres decepcionante. Estaba seguro que ibas a sacar la famosa praxeología para justificar lo que dice Huerta de Soto (por cierto, menuda Web la suya, parece Paulina Rubio). Lo cierto es que no eres capaz de un debate profundo sobre epistemología y la inexistencia de axiomas autoevidentes. Te pongo un ejemplo, como despedida. Las geometrías no euclidianas son no contradictorias internamente, pero se contradicen entre sí y con la euclidiana. Todo por cambiar un solo axioma. Se sigue que la existencia de sistemas axiomático-deductivos no contradictorios internamente pero incompatibles entre sí es posible. Se sigue que el a priorismo no puede estar nunca seguro de su verdad, de representar la realidad correctamente. Pero tú todo esto lo ignoras, ¿verdad?

Es por ello que no es buena idea burlarse de la estupidez de la gente, Filo. Te puede dar un rapapolvo que demuestre finalmente quién es el verdadero estúpido: el que se mete arrogantemente donde no da la talla. Un poco de humildad para la próxima, Filo. Y de honorabilidad. Virtudes humanas que desconoces.

See you. :-D :-D :-D

Luis Fernando Areán dijo...

P.D. No me llamo Exmith. Me llamo Luis Fernando Areán. Tenlo en cuenta, como Polifemo tuvo que saber durante el resto de su vida quién le había vencido.

Nomotheta dijo...

Exacto, Polifemo recordó este nombre el resto de su ciega vida, que fue el que le dió Ulises: "Nadie".

Nomotheta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Nomotheta dijo...

Por cierto, se ha cumplido plenamente el guión que te anticipé en mis intervenciones, supongo te habrás dado cuenta (bueno, no sé). Has llevado el ascua a tu sardina para proclamarte vencedor de una disputa inexistente.

El que hablaba de hombres de paja.

Nomotheta dijo...

Por cierto, se ha cumplido plenamente el guión que te anticipé en mis intervenciones, supongo te habrás dado cuenta (bueno, no sé). Has llevado el ascua a tu sardina para proclamarte vencedor de una disputa inexistente.

El que hablaba de hombres de paja.

Marianela dijo...

Pelín mareadica estoy después de semejante empacho que me ha dado al leeros. Sois los dos como torrentes desbordados escribiendo. Ante tanta palabra mi pobre intelecto no ha podido seguir la idea inicial, así que no sé quien ha ganado ni quien ha perdido, ni me importa.

Sin embargo me extraña que Luis Fernando (observa que te llamo por tu nombre) se erija en ganador, bueno no me extraña porque es algo habitual en él. Yo no estaría tan segura, Luis, esto te lo he dicho alguna otra vez. En algo tan subjetivo y que no cuenta con ninguna regla estándar para valorar la ganancia, el darse como vencedor lo único que deja en claro es el deseo del que lo hace de que eso haya sucedido. También algo habitual en ti.

Me resulta muy curiosa esa costumbre tuya de querer ganar y de proclamarlo. Es de suponer que si tú te sientes ganador esa satisfacción íntima ya la tienes ¿cuál es el motivo de consignarlo?

No lo veas como un reproche es que me parece que te resta credibilidad.

Saludos a los dos.

PD. Perdón por ceñirme solamente a la disputa, más o menos personal. Sobre lo demás no tengo nada que decir ahora.

Luis Fernando Areán dijo...

1) No. Ulises le dice su verdadero nombre a Polifemo al marcharse. Es un tema de areté, de responsabilizarse por sus acciones y proclamarlas.

2) Si el debate ha sido conducido a donde yo quería, es porque a pesar de todo expresaste algún argumento, en vez de valoraciones subjetivas. Ese argumento fue suficiente para hacerte trizas.

2) Marianela, respeto tu opinión. Sin embargo, perdonarás que discrepe. Este intercambio ha sido bastante lamentable, porque así lo quiso Nomotetha, que a mi juicio no tuvo la calidad humana necesaria para reconocer su error inicial. Yo estuve siempre dispuesto a considerarlo mi igual; él no: insistió en mi inferioridad con displicencia desde el primer momento.

Pues nada, visto lo visto, se tendrá que conformar con ser mi inferior. Entenderás que en la tesitura que planteó Filomtriups era necesario constatarlo... y mira que lo lamento. Sigo muy decepcionado con su conducta. Le creía mejor.

Nomotheta dijo...

Exacto, Polifemo recordó este nombre el resto de su ciega vida, que fue el que le dió Ulises: "Nadie".

"Ulises le dice su verdadero nombre a Polifemo al marcharse. Es un tema de areté, de responsabilizarse por sus acciones y proclamarlas".

¿No es pedante?. Especialmente cuando esta pedantería sucede a un claro defecto de comprensión verbal, que queda de manifiesto, para observadores atentos, en mi frase y su respuesta.

Polifemo siempre recordará que quien le cegó fue "nadie".

Así es todo un debate con él. Por ello resulta interminable y por ello él cree que se habla de algo distinto, salvando los argumentos incómodos -e incluso cree ganar, y se golpea el pecho como un gorila, aunque luego vaya a su blog a decir que lo importante son los "argumentos" (que serán aquellas cosas que él entienda) en un amable intercambio democrático, o que estas disputas son frívolas porque hay hambre en el mundo (aunque precisamente estas disputas NO LO SON en absoluto -porque hay hambre en el mundo).

¡Pobre Dorian Gray!. Se mira al espejo y se encuentra hermoso, y aquellos que le ven le admiran por su belleza. Pero cuando sube al desván y observa ese monstruoso retrato se dice: "Este retrato -¡NO ES LÓGICO!". Y enloquece, pues no soporta que esa imagen sea la suya, la de su alma, por lo que coge un cuchillo y lo clava en el lienzo repetidas veces. Y el cuchillo le mata a él.

¡Pobre Polifemo!. Él, que devoraba de dos en dos a los pequeñuelos, a los inferiores, y tenía a los que les sobrevivían para que le sirviesen y le riesen las gracias, se ve, de pronto con una "viga" clavada en su único ojo.

Desesperado busca en su caverna (que es la verdadera caverna platónica, donde quien entra debe servir al déspota y morir arbitrariamente) a su ínfimo agresor, ciegamente. De nada sirve salir a la luz, el ojo ciego ya no la ve. Ulises huye abrazado a un carnero.

Si ya lo dije yo: no es del todo tonto el personaje este de la rancia izquierda.

Tu peor pesadilla, bobo dijo...

Me había dicho un pajarito que el plúmbeo esmiXi estaba por aquí, aunque sólo sea para encajar una bofetada detrás de otra, y mira tú por dónde, es verdad.

Jo jo jo jo, aquí llega el hombre del saco... a dar por el saco a Luisa Fernanda, alias esmiXirrín...

Luisita, ahora ya puedes pasarte justificadamente 2, 4 o 24 horas sin dormir. Ha llegado ése cuya sombra, encarnada en este caso en Filo, te quita el sueño. By the way, tu confesión me ha conmovido, aunque sea la confesión de un patán totalitario.

Voy a ser muy breve, Luisita. Eres la auténtica y genuina caricatura de un racionalista, y te lo dice alguien que considera la Razón una preciosa joya. Sólo tienes en tu estrecha mente una obsesión: pretender que en todo y para todo existe una verdad absoluta, inamovible y universal... y que tú estás en posesión de ella. Eres patético, verdaderamente lamentable.

Ya me demostraste en su momento que sabes muy poco de lógica (cuando empezamos la "discusión" -por mi parte siempre fue un cachondeo a tu costa- yo no tenía ni idea y aun así te pillé los puntos débiles en un plisplás), pero lo más risible es que teniendo tan poca idea presumieses de haber mantenido sesudos debates con los próceres de la IA, el conocimiento de las profundas implicaciones del teorema de la incompletitud de Gödel etc. etc. etc.

Hablando de Gödel, tú que crees estar en posesión de esa verdad absoluta -naturalmente alojada en el núcleo intelectual de la ideología socialista-, deberías saber que el teorema del susodicho rezaba que "En cualquier formalización consistente de las matemáticas que es lo bastante fuerte para definir el concepto de números naturales, se puede construir una afirmación que ni se puede demostrar ni se puede refutar dentro de ese sistema". Se ve que tú no sabes extraer la lección que se esconde tras esta afirmación.

En fin, no tengo ni muchas ganas ni mucho tiempo que perder. No hace falta que te dopes para conciliar el sueño. Sólo quería recordar, y recordárte, los buenos momentos que me hiciste pasar. Lo mejor era cuando querías adoptar mi tono suficiente en un desesperado intento por contrarrestar los devastadores efectos que tenía en tu frágil ego. En fin, todo lo güeno se acaba.

Que te den, pordiosero de la Razón.

Nomotheta dijo...

Y ahora, tras recolocar este mensaje de la pesadilla de Exmith, voy a descansar una semanita de blog, que tengo trabajo que hacer.

jejeje

Odiseo dijo...

Mientras él y sus hombres escapan, Ulises grita a Polifemo:

"Cíclope, si alguien te pregunta quién arrancó tu ojo
y estropeó tu belleza, diles que fue el valiente guerrero
Ulises, hijo de Laertes, que vive en Ítaca"

Menos soberbia y más lectura

Nomotheta dijo...

Otro que tiene dificultades para la comprensión verbal.

Anónimo dijo...

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Luis Fernando Areán dijo...

Vaya, vaya. Me paso por aquí después de varios días y ¿a quién me encuentro? ¡Al único ejemplo documentado de cerdo que rebuzna! Ni qué decir tiene que no le he leído más que algunas palabras aisladas. Y es que, dada su sinapsis única, seguramente a nuestro personaje se le ha olvidado que hace mucho que no le contesto. Prescripción médica: el doctor dice que no debo agacharme demasiado.

Pero la pobre criatura insiste. Tiene una enfermiza obsesión por un servidor desde que le humillé públicamente en los foros de Terra, desde que demostré que aúna a su incultura y estultici sin límites el mayor de los cretinismos morales. Supongo que seguirá siendo igual de cobarde, escudándose detrás de motes para atacar vilmente a los que damos la cara y el nombre, igual de ruin Sus palabras, por supuesto, caerán en el vacío que merecen: el del olvido.

En todo caso, Nomotheta, como continúes dando la bienvenida en tu blog a tan mendaces y arteros ataques, habrá que terminar con broche de oro tu retrato moral.

Hasta nunca.

Nomotheta dijo...

Aquí se opina libremente. Ten presente que te he dejado opinar a ti, permitiendo tus mendances y arteros ataques.

Hasta pronto.

kafkiano dijo...

He llegado hasta aquí a través del link de su nick en el blog de Luis Areán.

Lo primero que he leído ha sido lo que él decía sobre su debate, pero la curiosidad me ha picado y lo he leído todo, de cabo a rabo.

No conozco los previos a este debate, sus filtreos en Terra y demás. Pero a la vista de las formas y fondos que exhibe aquí me sorprende que no le diese la puntilla a Areán, y que no respondiese al falaz resumen que hizo el mismo de la discusión en su "rancio" blog.

Supongo que el título de uno de los post de este largo intercambio, "la batalla del tedio", pone de manifiesto que la indiferente condescendencia con la que trató con Areán se correspondía con lo aburrido que le parecía a usted debatir con él.

No hay duda que a Areán le tocó usted la fibra sensible. Y en mi opinión, el que no le diese la puntilla al final no quita que hizo usted una excelente faena.

No sé si usted leerá esto, pero por si acaso: Felicidades.

Nomotheta dijo...

No es que me sienta particularmente orgulloso de aquella inútil disputa, pero aprendí algo muy importante de ella: el sectarismo es tenaz, y retorcido.

Por mucho que hubiera querido jamás le habría dado la puntilla. No era un toro, noble y brutal, sino más bien un fantasma, un espectro, un ser evanescente y abigarrado.

Pero gracias. Me agrada que algunos aprecien dónde está el buen sentido.