viernes, julio 15, 2005

Globo Sonda en el Vacío

“El consenso mundial es necesario para derrotar el terrorismo”, dice ZP.

El “Consenso mundial” es una quimera, equivalente en su vaciedad significativa a la “Alianza de Civilizaciones”. Consenso es asenso o consentimiento, acuerdo logrado por la convicción, la indiferencia o la resignación de las partes, unanimidad activa o pasiva.

Resulta difícil creer en un consenso mundial sobre cualquier asunto, aunque fuera irrelevante. Y más cuando, incluso en esos asuntos sin importancia, el hombre ha demostrado ser fieramente combativo, y dispuesto al martirio y a las matanzas.

¿No son las causas del terrorismo acaso unas ideas desproporcionadas acerca de cuestiones de poca monta?....

No, parece indicar ZP. Pero vayamos al principio de su artículo y leámoslo pausadamente:
“La atrocidad del terrorismo ha vuelto a atacar a los europeos. Tras un ataque terrorista lo más inmediato, obviamente, debe ser ocuparse de las víctimas. El 7 de julio, otro día más de maldad, les transmití a los ciudadanos y al Gobierno británicos nuestro total apoyo y solidaridad. Queremos que aquellos que han sufrido estos atentados sepan que pueden contar con nosotros para que les ayudemos en la medida de lo posible”.

El 7 de Julio fue un “día de maldad”. No cabe buscar causas morales tras la maldad, pues esta, por su irrenunciable condición, no precisa razones ni justificaciones para obrar contra todo, para agredir y falsear, para cumplir con el cometido que su propia esencia determina.

Pero ZP se refiere a otra cosa, seguramente. Quizá debió haber dicho “un mal día” en lugar de un “día de maldad”. Así podríamos pensar que lo funesto del día estriba no en la acción de un agente del mal en estado puro, de un malvado incorregible, sino en el daño sufrido por unas decenas o cientos de personas. La expresión “mal día” encaja mejor en el mensaje de fondo de nuestro “Presidente por Accidente”. Pues da a entender que, en cierto sentido, el atentado no es obra de nadie, que es una especie de “accidente”, como su también funesta presidencia.
Pero para los desgraciados accidentados siempre tendremos palabras de consuelo y aliento. “Pueden contar con nosotros para que les ayudemos en la medida de lo posible”. La medida de lo posible es ceñirse al consuelo y no hacer NADA más, NADA que implique esfuerzo o sacrificio, valor o compañerismo en la lucha. Lo que se hace es desertar de Irak y pedir a los demás que lo hagan, en Túnez.

Sigue ZP:

“Segundo, todo el peso de la ley debe recaer sobre aquellos que planearon, llevaron a cabo o son responsables de esta atrocidad. En España haremos todo lo posible para garantizar que esto suceda.

Pero este nuevo episodio de violencia y locura nos obliga a ir más allá. Nos sirve como brusco recordatorio de la urgente necesidad de derrotar al terrorismo.
Dada nuestra extensa y dolorosa experiencia de más de 30 años combatiendo esta lacra, en España sabemos que en la batalla contra el terrorismo es vital preservar el Estado de Derecho, mantener la unidad de los demócratas y dar a las fuerzas de seguridad el apoyo que necesitan, y también profundizar en la cooperación internacional”.

Manifiesta ZP su verdadera disposición a luchar contra el terrorismo al decir en que apoya esta:

1) Preservar el Estado de Derecho: cosa que él hace apostando por las fórmulas políticas extremas que aspiran a disolverlo destruyendo la Constitución y con ello a la nación o haciendo desaparecer la monarquía de ese “Rey tan Republicano”.

2) Mantener la unidad de los demócratas: cosa que él logra, por ejemplo, pactando con la ETA y rompiendo el pacto contra el terrorismo con el principal partido de la oposición, que representa la irrisoria cantidad de 10 millones de españoles.

3) Dar a las fuerzas de seguridad el apoyo que necesitan: Si, señores de las fuerzas de seguridad asturianas, colaboradores de todo el país de las tramas negras de la policía y la inteligencia. ZP cierra la comisión sin haber investigado y aceptando como explicaciones y respuestas las mentiras de altos cargos de vuestras “fuerzas del desorden”.
Y si, señores policías de Madrid, que detienen ilegalmente a miembros de base del principal partido de la oposición. ZP les apoya con entusiasmo.

4) Profundizar en la cooperación internacional: Lo cual consiste, para nuestro ínclito mandatario, es romper con los americanos y británicos (y polacos, y japoneses etc etc) en la guerra contra el terror y establecer Alianzas de civilizaciones con países tan poco civilizados, hoy por hoy, como Marruecos, La Venezuela del Gorila Rojo, La Argentina del Dioni de la Pampa o la Cuba de Castro, por ejemplo, y todo ello aceptando los mandatos de una corrupta e ineficaz Organización de las Naciones Desunidas.

Sin duda ZP, tu lucha contra el terror tiene sólidos cimientos, por ello continuamos leyendo tu aleccionador artículo con feliz aquiescencia:

“Hace unos meses, la conmemoración de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid nos dio la oportunidad de hacer una profunda y útil reflexión sobre cómo avanzar en esta lucha.

El terrorismo sólo puede ser derrotado con una respuesta colectiva por parte de la comunidad internacional. Al perseguir su causa criminal, los terroristas no tienen reparos a la hora de abusar de las múltiples posibilidades que les dan el mundo de hoy y su tecnología para extender su ideología de muerte y manejar rápidamente la información, gente y objetos necesarios para llevar a cabo sus crímenes. El terrorismo se ha convertido en una amenaza global que requiere una respuesta global”.

Era de esperar que sus superficiales profundidades y sus inútiles utilidades reflexivas tendieran al colectivismo. No cabe llamarse a engaño. Después de todo, y pese a la caída del muro, es social-listo, un listo del rollo social.

Suena ciertamente agradable, en cualquier caso, lo de “comunidad internacional”. Es poco creíble que exista una respuesta colectiva factible que se adapte a todos los países con su diversidad cultural, política, económica, social, humana....una “comunidad internacional” no podrá ponerse de acuerdo en un mundo en el que ni una comunidad de vecinos es capaz de ponerse de acuerdo en más de dos puntos.

Las soluciones globales, que todavía no han sido siquiera propuestas en un solo aspecto concreto, acabarían indefectiblemente en abusos globales, en un aparato de burócratas globales, en una interminable ronda de reuniones globales entre expertos globales de cuestiones globales. Y después de hinchar el globo global, un simple alfiler argumental lo pincharía, porque lo único que habría tras la colorida superficie sería aire.

Pero no desesperemos, sigamos el discurso zapateril:

“Debemos comenzar haciendo un esfuerzo por comprender las condiciones que facilitan la expansión del fanatismo y el apoyo al terror. No podemos ignorar conflictos que se han estancado o las enormes divisiones políticas, económicas y sociales presentes en muchas sociedades, y que varias veces sirven de falsos pretextos para la violencia terrorista. Es poco realista esperar alcanzar la paz y la estabilidad en un mar de injusticia universal”.

ZP nos anima a comenzar el esfuerzo por comprender. Está visto que hasta ahora no lo hemos hecho. Nadie lo ha hecho. Es nuestra asignatura pendiente. No tenemos entre nosotros a estudiosos que abordan los conflictos sociales entre naciones, “clases” y etnias. Ni siquiera tenemos gente cabal que haya procurado profundizar, sin dedicarse profesionalmente a ello. en el conocimiento de las circunstancias culturales, sociales, políticas, religiosas, etc etc...en las que nacen los movimientos terroristas.

Hemos ignorado. Es más, hemos ignorado deliberadamente. Cree, como el médico, que el diagnóstico es paso fundamental para sanar al paciente. ¿Y quién no cree en ello?. Yo creo, por ejemplo, que debiéramos mirar hacia dentro y observar, con náusea y estupor, cual si fuéramos Dorian Gray descubriendo su retrato corrupto, las condiciones que facilitan la expansión de la pusilanimidad y la cobardía ante el terror entre nosotros.

No pasa nada por ignorar sus causas. Lo terrible es que ignoremos las nuestras.

ZP, conócete a ti mismo y deja de perderte en bizantinismos interpretativos sobre los demás.

Tenemos ante nosotros un panorama ingrato de un tercer o cuarto mundo hecho de divisiones políticas, económicas y sociales, pero nos empeñamos más en imitarlos que en corregirlos.

¡Traigamos la Guerra Civil de nuevo a España!, ¡Hagamos renacer el rencor de abuelos fusilados!.

Y tratemos a la mayoría de la oposición como a ciudadanos de tercera.

Sea como sea los conflictos de Oriente sirven solo de “falsos pretextos” para la violencia terrorista. Por lo cual no ayuda mucho atender a sus causas. No son la razón de ser de los movimientos totalitarios islámicos, solo un vulgar pretexto.

Si los “mares de injusticia “ no explican la existencia de los tiburones del terror, será que es en nuestro océano occidental donde encuentran estos su mejor acomodo.


Sigue ZP:

“El foro apropiado para consolidar el consenso político contra el terrorismo debe ser la ONU. Esta organización tiene que proporcionar los medios – incluido un marco legal y las herramientas operativas necesarias– para encabezar la lucha internacional contra el terrorismo, de forma que ésta pueda llevarse a cabo de forma más efectiva”.

Al menos tan efectiva como hasta ahora. La ONU es el lugar que no está en ninguna parte, la utopía, en definitiva, en la que proyectan sus ensoñaciones inconsistentes los políticos de altos vuelos (altos como el de Ícaro, me refiero).

“En el frente legislativo, la adopción de una convención global contra el terrorismo no puede esperar más. A nivel operativo, debemos reforzar mecanismos de cooperación entre las fuerzas de policía, los tribunales y los servicios de inteligencia, para prevenir nuevos ataques y aislar a la par que acabar con organizaciones terroristas, al igual que con aquellos que las apoyan, financian y justifican”.

Con suerte los países en los que las fuerzas de policía, los tribunales y los servicios de inteligencia atentan a diario contra los derechos de los súbditos (que no ciudadanos), en los que los terroristas generalmente tienen amistosa acogida y permanente justificación, pondrán un empeño especial en comportarse de modo diametralmente opuesto en el plano internacional, aunque solo sea por agradar a ZP.

“La lucha contra el terrorismo también es una batalla para ganar la convicción de la gente. Debemos trabajar para extender la creencia de que nada puede justificar el terrorismo. Ninguna idea, da igual lo legítima que sea o pueda parecer, puede justificar el asesinato. Este es el motivo por el que, como fenómeno, no es propiedad exclusiva de ninguna civilización, cultura o religión. Por esta misma razón, propuse en el Consejo General de las Naciones Unidas una Alianza de Civilizaciones, basada en la convicción, la comprensión y el respeto a los demás. Si no conseguimos inculcar a todas las naciones la creencia de que la tolerancia es indispensable, nuestra batalla será aún más ardua”.

Es decir, hay que ganar la batalla con argumentos, con razones, convenciendo, persuadiendo.

Si, por ejemplo, uno se ve de pronto abandonado en medio de África y aparece un león hambriento, no debe huir, ni tratar de defenderse con un arma de su ataque, sino que ha de explicarle al señor león que su fiereza es innecesaria, y que se puede alcanzar un acuerdo pacífico.

Pues la violencia leonina no es propiedad exclusiva de los seres vivos, ni de los carnívoros, ni de ninguna especie concreta dentro de estos.

Dejemos que ZP acabe su rollo, pues nos ha dejado extenuados:

“Este esfuerzo global debe, naturalmente, estar complementado por la cooperación regional y bilateral. En lo que se refiere a Europa, está claro que a la vista de la amenaza terrorista que nos afecta a todos, la Unión Europea debe ofrecer una integración mucho más profunda: interconexión inmediata entre servicios de inteligencia, equipos de investigación conjuntos, la entrega inmediata de los acusados de acciones criminales, la aplicación a lo largo de la Unión de los dictados de los tribunales de los estados miembros, y la acción decisiva para controlar los flujos financieros que alimentan al terrorismo. La UE debe convertirse inmediatamente en una única zona de seguridad, sin resquicios que puedan aprovechar los terroristas. Debemos dejar de lado los sistemas judiciales y policiales estancos que los criminales siguen explotando para sus fines.

Todo esto es necesario porque la UE es un área de leyes, libertad y democracia y debe seguir siéndolo. La tristemente larga experiencia de España en la batalla contra el terrorismo nos ha enseñado que la lucha debe llevarse a cabo con el máximo respeto a la ley, sin traicionar la esencia de la democracia y preservando nuestros derechos y libertades fundamentales. Simplemente, no podemos otorgar a los terroristas la victoria que sería el que nosotros renunciáramos a nuestros principios.”

Más Europa.

Ay ZP, ¿Quién iba a esperar de ti que traicionaras la esencia de la democracia, si esta está en la izquierda?. La democracia, ZP, la democracia eres tú.....

Resulta fácil mantenerse fiel a los principios cuando uno no los tiene.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si soy sincero puedo decir que este discurso, casi textualmente, lo he oído antes: Hace más de 2 décadas un joven andaluz y socialista recorría los pueblos de España, con cazadora de pana y Guerra en ristre. Entre otras cosas -que si 800.000 puestos de trabajo, que si a Estepaís no lo va a reconocer ni la madre que lo parió-, decía que para acabar con ETA hacía falta mayoría absoluta.

En definitiva consenso social, una especie de colectivización socialista en la que la imposición del pensamiento único -en este caso la falacia de la tolerancia- acabe con el terrorismo. El joven se llamaba Felipe González y no solo no acabó con ETA mediante la mayoría absoluta socialista, sino que tuvo que dar salida a los GAL... Mejor correr un tupido velo.

zETAp sigue el mismo camino maracado por su predecesor, creyendo feliz y confiado que los terroristas son seres equivocados a los que es posible convencer, devolver al redil sozial... ¡Qué equivocado está zETAp! Resulta que los terroristas piensan lo mismo de él -y, para nuestra desgracia, de todos los demás-, la diferencia es que, en lugar de imponernos falacias mediante consensos sozialistas, quieren imponérnoslas por la fuerza...

Si no fuera por los muertos sería para reírse.

Un saludo.

Nomotheta dijo...

Lo que hace esta circunstacia política especialmente triste es que se produce cuando el terrorismo de ETA estaba en las últimas de Filipinas.